[EDITORIAL] ¿Por qué tomamos La Plaza?

Seguimos igual. O peor. Ganamos poco, no alcanza para nada. Queremos comprar más pero luego nos parece insuficiente. Ya no sabemos si necesitamos comprar, pero igual tenemos que hacerlo. Culpa del gobierno, dicen. El sueldo mínimo es demasiado bajo, nos explotan pero tenemos que estar agradecidos que nos hayan dado empleo, si es que tenemos la suerte de estar en planilla. Por ahí escuchamos que si nos suben la paga, las empresas perderán dinero, cerrarán y nos quedaremos en la calle. También nos roban en la esquina de nuestra casa. No hay policías, no hay serenos, así que mejor nos encerramos, ponemos rejas a nuestra cuadra y desconfiamos del vecino.

En televisión vemos a unas personas que lanzan piedras a la Policía en provincia. Una empresa quiere poner una mina que nos dará dinero, o eso es lo que nos informan. Lo que no cuentan es que la mina contaminará, destruirá las plantas, el agua y el aire. Ya ha pasado: niños con plomo en la sangre por respirar aire envenenado, por comer pescado de ríos con mercurio, hectáreas de selva empapadas de petróleo, tierras que no servirán nunca más para la agricultura. Algunos dicen que una empresa que tiene tanto dinero puede poner a expertos para evitar que esto pase. No es suficiente garantía para los agricultores, que siguen aventando piedras.

Votamos cada cinco años, pero siempre a los mismos candidatos desde hace más de treinta años, seguimos siendo el país con más denuncias por violación de América Latina, aun así sigue siendo delito abortar. Anchamos más las pistas de nuestra ciudad, pero aumenta el tráfico infernal. Nuestros gobernantes aprueban tratados internacionales a nuestras espaldas y promulgan leyes que perjudican a los jóvenes que quieren trabajar. Mientras, esos políticos cobran sus astronómicos sueldos con nuestro dinero.

Cuando los jóvenes sabían que la ley iba a precarizar sus condiciones laborales, salieron a la calle a protestar. Detuvieron el tráfico y los recibió la policía con violencia. Sí, esos agentes que queremos en la calle para que no nos roben. Pero sí están ahí para golpear a los jóvenes, igual que estaban para golpear y disparar a los que no quieren la mina. Todos sabemos el titular del diario para el día siguiente.

No queremos ese titular, queremos saber qué pasó de verdad. Nos quedaremos en esa calle mientras esos jóvenes sigan reclamando, nos caerán piedras también y lo más probable es que los policías nos golpeen porque pensarán que somos otro manifestante más. No hacemos el periodismo de siempre. Porque ya sabemos lo que saldrá en televisión, queremos mostrarles el otro lado, el que no graban las cámaras porque al poder no le interesa una sociedad informada, ni un pueblo que reclama.

No queremos trabajar para la concentración de medios porque no nos interesa escribir en función a la billetera del gerente, o de las grandes empresas. En todo caso, nuestra única política es no someternos a ningún sistema. Tal vez tengamos nuestras diferencias, pero ninguno coincide con los que están arriba, sea quien sea. Mientras tenga el poder de bajarnos el sueldo, quitarnos nuestros derechos, tildarnos de revoltosos, enviarnos uniformados a golpearnos y en general a ostentar una autoridad sobre nosotros sin representarnos, estaremos en la otra orilla.

Estaremos en las plazas, compartiendo ideas y espacios con jóvenes y mayores, recuperando la verdad a pie de calle, donde empezaron las revoluciones del siglo XXI: Tahrir en Egipto, Syntagma en Grecia, Puerta del Sol en Madrid, Catalunya en Barcelona, Gezi en Turquía… Si sales a decir lo que piensas, ahí estaremos. Si los que tienen más poder que nosotros no quieren permitir que seas escuchado, nosotros lo haremos. Pero sobretodo, si nos quieren callar, seguiremos.

Están advertidos.

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Redacción La Plaza

Colectivo de periodistas independientes que, sabiendo lo que nos espera, no tenemos reparo en enfrentarnos al excluyente sistema económico ni al represor sistema político.