Niños de Cerro de Pasco encadenados a la minería

Un grupo de menores, junto con sus padres, llegaron este miércoles desde la sierra central para amarrarse con cadenas al Ministerio de Salud, en protesta por la contaminación minera que vulnera el bienestar de sus pequeños cuerpos.

“Mi hijita se llama Allison. Tiene diez años. Tiene varios malestares. Tiene dolor de cabeza y de los huesos. Y hace año y medio que le viene malogrando la carita. Tiene retardo en crecimiento y en su aprendizaje académico. Allá en Cerro de Pasco no nos han atendido, en el caso mío peor porque mi niña tiene EsSalud. No nos dan ninguna clase de apoyo, no te dan nada, ni de vitaminas siquiera. Es lamentable. Y ahora no sé en qué mes ha ido la ministra a Pasco, nos visitó en el centro educativo donde estudia mi niña. La ministra nos ofendió bastante diciéndonos que los niños no tienen nada de contaminación ni nada de plomo. Ellos están contaminados por no hacerse la higiene, así dice. Con eso nos dijeron que nosotros somos cochinos, pero ella ha visto la realidad, cómo vivíamos al lado de los desmontes. El centro educativo está al lado de los desmontes minerales. Y por esa razón, de esta manera ahora nosotros estamos encadenados para hacer fuerza y llegar a la ministra para que se ponga la mano al pecho y nos dé solución. Porque hasta qué hora más vamos a estar. Todo el día hemos estado y ahora nos dicen que la ministra no está acá sino en Huancavelica” comenta una de las madres de Cerro de Pasco, mientras sigue unida mediante cadenas a las rejas del frontis del Ministerio de Salud en Lima, al lado de sus hijos.

Simón Bolívar, localidad donde Allison vive con su familia,  es uno de los distritos que integra Cerro de Pasco, ciudad históricamente minera. En medio de la urbe de 70 mil habitantes, ubicada a 4338 metros sobre el nivel del mar, un enorme y mortífero agujero se abre paso, rodeado de montañas de residuos mineros al aire libre, los cuales se esparcen por la localidad con el viento. La empresa minera Volcan es la actual responsable de semejante tajo abierto que llena de plomo la sangre de los niños pasqueños. La minería se practica desde tiempos virreinales, dado que su primer nombre fue Ciudad Real de Minas, por lo que son siglos de siglos que pesan sobre la salud de los pasqueños.

“En estos momentos hay una minera, la Cerro S.A.C. Anteriormente era la Volcan. Y ésta minera sigue explotando y extrayendo los minerales, sigue enriqueciéndose. Pero en compensación no tenemos nada, solo niños contaminados, madres contaminadas y un pueblo catastrófico y destrozado, de acuerdo a los médicos especializados tenemos plomo y arsénico, que ha dicho la OEFA bajo una resolución. Pero en un informe del extranjero que tenemos, dice que hay más de dieciséis metales pesados dentro de nuestros cuerpos, de toda la ciudadanía de Cerro de Pasco. La muerte es lenta, el diagnóstico es cáncer. Hicimos una marcha de sacrificio donde el gobierno ofreció acta sobre acta, nos ilusionaron, nos dijeron que iban a solucionar este problema. Pero lastimosamente, hasta el día de hoy, hemos agotado toda la vía administrativa. Le hemos dicho a este gobierno que en Pasco debe darse una solución inmediata, pero hasta el momento no tenemos nada. Lo que pedimos en estos momentos es una solución inmediata y una decisión política de cómo hacer el tratamiento a nuestros niños, cómo solucionar el problema de nuestros niños, que tenemos más de dos mil niños contaminados con metales pesados” afirma indignado un residente del distrito pasqueño de Yanacancha, atado con candado a un poste en plena avenida Salaverry, al que los policías obligaron a retirarse por la noche.

A fines del 2015, estas mismas personas, junto con sus niños, llegaron a Lima caminando en marcha de sacrificio desde Cerro de Pasco, teniendo que enfrentar la represión policial en el camino, mientras protestaban contra la minería. Organizados en torno al Pelotón 58, se detuvieron a mitad de la avenida Abancay, y ante la línea policial, se echaron en la pista, dispuestos a pernoctar hasta que el entonces gobierno de Ollanta Humala resuelva sus pedidos. Desde luego, contaron con la solidaridad del movimiento social de protesta limeño, en plena efervescencia por los conflictos medioambientales de aquel año. Con la amenaza de un inminente desalojo por parte de los agentes del orden, lograron que el despacho del primer ministro suscriba una serie de compromisos aquella madrugada, retirándose pacíficamente.

Dos años después, los vecinos de Simón Bolívar han vuelto a la capital del Perú y están amarrados al Ministerio de Salud, reclamando por aquellos mismos pedidos que aún no se han cumplido. Su intención es pernoctar hasta que se los ministros y congresistas los escuchen, así sean criticados por exponer a sus hijos a la intemperie de las frías noches limeñas.

Tajo abierto a la salud

La concentración de plomo en la sangre, mejor conocida como plumbemia o también saturnismo, tuvo como límite los 10 µg/dl como límite máximo para presentar daños, aunque a la actualidad la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la más mínima concentración ya es perjudicial. El plomo presenta síntomas variados en relación a la edad del paciente, que van desde iniciales dificultades para la concentración, problemas para coordinar el movimiento corporal, hasta serios problemas en la sangre, impotencia, aneurismas y la muerte. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) estadounidense considera el plomo altamente cancerígeno.

En el 2015, cuando los pasqueños vinieron por primera vez a Lima, el Ministerio de Salud emitió un informe que evidenciaba los daños que el plomo había producido en la sangre de los niños. Dicho documento arrojaba que solamente el distrito de Simón Bolívar se reportaban 82 casos de gestantes y niños con niveles entre los 10 y 20 µg/dl, suficiente para desarrollar discapacidades nerviosas, intelectuales, auditivas y de crecimiento, así como endometriosis por parte de las mujeres adultas. Serían 128 casos de este nivel de plumbemia en todo Pasco, de los cuales, 59 eran niños menores de cuatro años y 57 infantes entre los cinco y los nueve años.

Dicho documento arrojó que las principales causas de enfermedad infantil en el 2015 eran las afecciones respiratorias. Incluso develó un 56,1% de niños menores de tres años con anemia en la toda la región y un  22,4% de niños menores de cinco con desnutrición crónica, según evaluaciones de la misma OMS. En la provincia de Pasco, Más que suficientes motivos para traerlos a Lima y protestar.

“Tengo tres hijos. Son dos los que están contaminados. Leonel, el de tres años, sufre de sangrado en la nariz. Dolor de cabeza, de piel, de manos. Igualito es mi pequeña, los mismos síntomas tiene ella también, Rumi de siete años. Ahora que está en el colegio, no capta mucho. Ahora no tenemos ningún tratamiento. Allá no nos dan nada, hasta ahora no tenemos ningún apoyo. Por eso, haciéndole perder las clases a mi hijo, lo he traído acá, porque me preocupa que mis hijos sufren de esta manera. Yo soy ama de casa y mi esposo trabaja de modo eventual. Tenemos el SIS pero no nos apoyan. Lo único que nos dijeron es: ‘Tienes que salir de Pasco y no les vamos a dar ningún tratamiento si van a seguir igualitos. Ustedes están viviendo ahí’” menciona otra de las madres encadenadas al ministerio, mientras los funcionarios estatales, evidentemente más preocupados por la imagen de la institución, intentan conminarla a cesar en su medida de fuerza.

Fotos de Jai G. y Alan B.

El arsénico, causante de males gastrointestinales y de propiciar el cáncer en vejiga, hígado, piel y pulmones, también está presente en el torrente sanguíneo de los vecinos del centro poblado de Paragsha, al sur de la ciudad, en Simón Bolívar, cercano a la planta de óxidos de la minera, en un promedio de 16,9 µg/l para los niños y 14,97 µg/l para los adultos, según un análisis del 2009 hecho por la Universidad de Pisa en el marco de un estudio elaborado por un especialista italiano con apoyo de la municipalidad distrital. Para ese año, detectó que la totalidad de los niños evaluados tenían plomo en la sangre, en un promedio de 8,26 µg/dl. Un 97% de los pequeños tenían manganeso y un 96% aluminio en sus torrentes sanguíneos.

Entre las demandas de los manifestantes que fueron incumplidas en el 2015 y persisten hasta hoy, está la construcción de un Hospital de Enfermedades Neoplásicas en Pasco y de una Clínica de Desintoxicación y Laboratorio Toxicológico en la provincia de Oxapampa. Asimismo, desean que se habilite la llegada de un equipo de médicos estadounidenses del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta para que evalúe la sangre de los pobladores. La municipalidad exige un Plan de Salud acorde con la Ley 29712, donde se obligue a la empresa minera a suscribir un convenio para su implementación.

Los protestantes afirman que son dos mil los menores con plumbemia en su localidad, además de las seis familias de bajos recursos de Simón Bolívar que ya se encuentran en un estado crítico y necesitan atención más que urgente, además de varios niños que han muerto en el completo anonimato para las cifras oficiales. Según el mismo ministerio, para el 2015 un 23% de habitantes de la provincia de Pasco no estaban afiliados a ningún tipo de seguro de salud estatal.

Históricamente explotados por el oro

Santiago Huaricapcha fue un pastor de ovejas pasqueño que, según la leyenda del siglo XVII, descubrió las vetas de oro y avisó a sus mandamases españoles. Así empezó la historia de la minería en la región. A inicios del siglo XX, las actividades extractivas estuvieron a cargo de la empresa norteamericana Cerro de Pasco Cooper Corporation. Sin embargo, el general Velasco nacionalizó las minas de Pasco y las puso bajo la empresa estatal Centromín en los setenta.

Fue la dictadura de Alberto Fujimori la que en 1999 privatizó los yacimientos a favor de la empresa peruana Volcan, propiedad de la familia Letts, uno de los clanes de empresaurios mineros más conocidos del país. Entre sus directores se encuentra la recordada candidata fujimorista Madeleine Osterling.

El enorme tajo que ahora constituye una herida extractivista que divide la ciudad, se empezó a cavar en los años cincuenta, alcanzando a la actualidad una profundidad de cuatrocientos metros y un diámetro de dos kilómetros. Cerro de Pasco constituye uno de los pocos casos de urbes ubicadas al lado de un tajo minero en el mundo, como por ejemplo la localidad australiana de Kalgoorlie, que está al lado del tajo aurífero de Super Pit, operado por la canadiense Barrick y la estadounidense Newmont, ambas presentes en el Perú.

La minera Volcan opera a través de sus empresas subsidiarias: Cerro S.A.C. y Óxidos de Pasco. Ésta última posee un depósito de óxidos minerales al suroeste de la ciudad y muy próximo al centro poblado de Paragsha. Esta pequeña localidad tiene un parque ecológico infantil, desde cuyos juegos para niños y columpios, se pueden divisar los montículos de relaves mineros, con plomo, cobre y zinc. Está situación fue denunciada por la OEFA mediante una resolución a inicios de éste año, la cual ha ordenado una serie de medidas que al parecer aún no son efectivas.

Segunda foto de Alan B.

El tajo no es la única prueba de la voracidad minera, que coloca sus intereses económicos por encima de una comunidad. Al sur de los depósitos de óxidos, ya a las afueras de la ciudad, se encuentra la laguna de Quiulacocha, como una mancha roja e infecta en los mapas satelitales, que denota la terrible contaminación. Los relaves que vienen siendo arrojados desde mediados del siglo XX, han convertido la laguna en el depósito de plata más grande del planeta a la actualidad, por lo que también está en la mira de más proyectos mineros. Conocida anteriormente como la Laguna de las Gaviotas, se ha convertido en un acuífero venenoso para cualquier forma de vida. Según los estudios del 2009 citados líneas arriba, análisis hechos por la Universidad de Palermo arrojan un 0,8 mg/l de plomo en sus aguas, así como 4,65 mg/l de arsénico.

El agua supuestamente potable que consumen los habitantes del distrito de Chaupimarca, al sureste de la ciudad de Pasco, cuyo suministro de agua está a cargo de la minera, contenía en el 2009 arsénico en una concentración de 0,043 mg/l, así como plomo en unos 0,039 mg/l, según la misma universidad. Desde luego, muy por encima de los límites de la OMS.

Desde la asunción presidencial de Kuczynski, la municipalidad distrital de Simón Bolívar ha enviado once cartas a su despacho, debidamente documentadas, relatando las penurias que sufre la población a consecuencia de la minería. Entre las demandas figura el cierre definitivo de la relavera que contamina la laguna Quiulacocha, así como del depósito Excelsior que se encuentra anexo. El otro punto importante es un plan integral para dotar de agua verdaderamente potable para toda la población, pero que esté a cargo del Ministerio de Vivienda y no de la minera Volcan.

El informe ministerial del 2015 registraba un 39% de pobreza en la región Pasco. Como en la mayoría de pueblos mineros en el mundo, los pasqueños dependen de los requerimientos de personal de la Volcan para poder acceder a un sueldo y trabajo estables. Ante la falta de puestos laborales en la minera, una gran parte de la población económicamente activa de Cerro de Pasco trabaja en la informalidad, en empleos eventuales, como es el caso de muchos de los padres que no pudieron acompañar a sus hijos en ésta reciente marcha de sacrificio hacia Lima, según relatan sus esposas.

A diferencia de urbes como La Oroya, donde pese a la terrible contaminación con plomo, los residentes persisten en continuar con la minería como sistema económico para subsistir, anteponiendo su derecho al trabajo a su derecho a la salud, los pasqueños si apuestan por una diversificación productiva. La ganadería y el turismo se presentan como opciones viables a opinión de los manifestantes, que siguen encadenados al ministerio en Lima, a la vista de transeúntes, periodistas, funcionarios y policías.

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Alan Benavides

Terminé Periodismo, fotografío protestas y escribo sobre conflictos sociales. No me gustan los gobiernos, ni autoritarios, ni represores, ni ninguna forma de poder.