[FOTOS] Fuera Bolsonaro: Jóvenes en protesta por la Amazonía ante la embajada de Brasil en Lima

La funesta ola de incendios forestales desatados en la selva amazónica en los últimos días ha convocado masivas manifestaciones en las sedes diplomáticas de Brasil en diversos países del mundo. La embajada del país carioca en Lima no fue la excepción, donde cientos de jóvenes se apersonaron el pasado viernes para protestar contra la destrucción del denominado pulmón del mundo, de la cual culpan a las políticas extractivistas del presidente de extrema derecha brasileño Jair Bolsonaro.

En su gran mayoría estudiantes de universidades particulares, así como activistas ambientales, los manifestantes expresaron su solidaridad con los pueblos amazónicos y su alerta ante el desastre ecológico que significa el siniestro que ya lleva consumiendo cerca de veinte mil de hectáreas de jungla. El intento de los jóvenes por protestar en la pista frente al edificio diplomático fue violentamente reprimido por la Policía, que entre golpes y gas pimienta quiso impedirles que se acerquen al frontis. Dos mujeres terminaron detenidas entre abruptos forcejeos al tratar de impedir que sus compañeros sean agredidos por los uniformados, siendo liberadas al cabo de unas horas.       

En lo que va del 2019, se han registrado más de setenta y cuatro mil casos de incendios forestales en la selva de Brasil, lo cual representa un incremento de más del ochenta por ciento respecto al 2018, según cifras de Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE por sus siglas en portugués). El actual siniestro, presuntamente originado a principios de agosto, ha llegado incluso a ennegrecer el cielo de la ciudad de Sao Paulo en la última semana. Según un pronunciamiento del Instituto de Investigación Ambiental en la Amazonía (IPAM) el incendio no guarda relación alguna a la escasez de lluvias, sino que tiene su origen en actividades de deforestación realizadas en la zona.

Desde la asunción de su mandato este año, Bolsonaro ha despertado polémica entre los ambientalistas por sus declaraciones racistas en contra de los pueblos indígenas, a quienes se refiere como un obstáculo para el desarrollo. Asimismo, ha recortado casi en su totalidad el presupuesto estatal para el cuidado del medio ambiente. En su discurso, niega el cambio climático y alienta la expansión furtiva de la minería, la ganadería extensiva y los monocultivos. “No es fuego, es capitalismo” es una de las arengas que sus detractores en todo el mundo le gritan ante su mirada mercantilista y extractivista de la Amazonía. Frente al desastre, la presión internacional y eventuales sanciones económicas que podrían recaer sobre su gobierno, el ex militar culpó a los mismos organismos ambientales de ser los provocadores en un supuesto afán por desprestigiar a su régimen, versión que luego rectificó al sonar por demás inverosímil ante la opinión pública mundial.

Por otro lado, el presidente izquierdista de Bolivia, Evo Morales, también es señalado como responsable del fuego por instituciones ambientales y la prensa internacional, dado que en julio último autorizó la quema de bosques en la región oriental de Chiquitania para favorecer el agronegocio de soya transgénica. A diferencia de su homólogo que minimiza la catástrofe, Morales ha anunciado medidas para mitigar el daño producido en territorio boliviano.

Fotos de Alan B.

En Madre de Dios, región de la selva peruana ya devastada durante años por la minería ilegal, las localidades fronterizas de Iñapari e Iberia, aledañas al estado brasileño de Acre, se han visto afectadas por la intensa humareda que proviene de los incendios forestales.

Landers Rodríguez Cauper es uno de los jóvenes que protestó el viernes contra la embajada. En su comunidad indígena de Ucayali lo llaman Koshi Rono, que en la lengua shipibo konibo significa serpiente en movimiento. “El distrito de Masisea está ahí nomás en la frontera, al lado de Acre. Hay tala ilegal, desde cuantos años está sucediendo. Más de mil hectáreas que se han talado en la carretera a la ciudad de Pucallpa por ejemplo por la siembra de palma aceitera. Las autoridades mismas son cómplices. Contaminan también el agua, están sacando oro, También los ríos, quitándonos el terreno. Porque nuestra lucha y nuestra resistencia es porque toda la Amazonía estaba poblada por los pueblos originarios. No tienen derecho. Vivimos en una política injusta desde nuestra misma Constitución. Lamentamos eso”.

Resulta inevitable comparar el discurso anti indígena de Bolsonaro con las declaraciones también racistas del ex presidente peruano Alan García durante el recordado Baguazo del 2009, el más trágico conflicto en la Amazonía peruana. El calificativo de ciudadanos de segunda categoría que García empleó contra los pueblos selváticos no se aleja mucho de la retórica usual del derechista gobernante brasileño.

Posts relacionados

Alan Benavides

Terminé Periodismo, fotografío protestas y escribo sobre conflictos sociales. No me gusta ningún gobierno, ni autoritarios ni represores, ni ningún poder económico.