[VÍDEO] Niños de Cerro de Pasco con metales tóxicos en vigilia por su derecho a una salud digna

Cinco familias se encuentran acampando frente al Ministerio de Salud desde el último lunes, en protesta por la afectación a la salud de sus niños por la contaminación minera que históricamente azota la ciudad de Cerro de Pasco, una segunda urbe más alta del mundo en los Andes peruanos. Los niños juegan sobre el césped mientras los padres de familia sostienen reuniones con representantes del ministerio, de la Defensoría del Pueblo y otras entidades gubernamentales.

La minera Volcan, propiedad de la familia empresarial Letts, opera en Cerro de Pasco desde los años noventa, cuando la estatal Centromín fue privatizada por la dictadura fujimorista. El enorme tajo abierto en el centro de la ciudad y los depósitos de relaves mineros cercanos a los centros urbanos han convertido el aire del lugar en una nube tóxica impregnada de metales pesados que envenenan a los niños, a los vecinos, a los trabajadores y a toda forma de vida.

Tras la firma de un acta en agosto del 2018 entre los padres de los niños afectados y los funcionarios del Poder Ejecutivo, son más de treinta familias pasqueñas que viven en una casa albergue en Los Olivos, al norte de la capital Lima, dado que los infantes y adolescentes ya no pueden regresar a respirar el mismo aire que llena su sangre de plomo y otros químicos. Los protestantes exigen que el Estado asuma el tratamiento de los pequeños en el extranjero, puesto que ya no confían ni en las autoridades de Salud en el país ni en la escasa cantidad de médicos especializados en metales tóxicos que hay en el territorio peruano.

Los padres que se han mudado a Lima para velar por la salud de sus hijos, en su mayoría han dejado atrás sus viviendas propias y tierras agrícolas, no logrando encontrar un empleo estable en la gran cuidad racista y discriminadora. También exigen reinserción laboral para ellos y educación de calidad para los niños y así puedan rehacer sus vidas. Aparte de ellos, un centenar de familias con más casos de niños intoxicados todavía siguen viviendo en la urbe minera.

Ya en el 2017 se encadenaron en el mismo Ministerio de Salud con idénticos reclamos, siendo firmados compromisos por las autoridades de entonces. En el 2015 realizaron una marcha de sacrificio desde Pasco, siendo recibidos por los policías antidisturbios que pretendían violentarlos. Al cierre de esta edición, los uniformados municipales del distrito de Jesús María los hostigan para intentar que desalojen el parque en la cuadra ocho de la avenida Salaverry donde aún siguen pernoctando en carpas y alimentándose de las donaciones que reciben en solidaridad, mientras luchan contra un Estado neoliberal y extractivista.

[Los padres de familia nos dieron autorización para entrevistar a sus niños]

Alan Benavides

Terminé Periodismo, fotografío protestas y escribo sobre conflictos sociales. No me gusta ningún gobierno, ningún poder económico, ningún autoritarismo, ninguna represión.