[FOTOS] Trabajadores textiles contra la explotación y la represión

“Hasta el día de hoy hay prácticas antisindicales. Los jefes de área le dicen al resto del personal que no nos hablen. Nos tienen de acá para allá. El mismo ingeniero de planta está llamando a los chicos que están afiliados para que se desafilien, diciendo que no vamos a lograr nada y que todo es mentira. A los [sindicalistas] que nos despidieron fuimos once, yo soy una de ellas. Un año nos tuvieron fuera, despedidos, pero nos repusieron entre juicios y la presión de la federación. Queremos mejoras en nuestras áreas de trabajo y mejores remuneraciones. Los sueldos son muy bajos, la gratificación nos la daban en prendas no en efectivo, pero desde que formamos el sindicato nos dan efectivo. Un obrero gana ochocientos cincuenta soles por jornadas de doce horas, de siete a siete, a veces hasta más horas. Yo soy de control de calidad en lavandería, a mí me hacían amanecerme y no me pagaban una buena bonificación. Estamos expuestos a agentes químicos y no nos dan protección” reclama María Luisa, sindicalista y modista de la fábrica de jeans Pionier.

Miles de obreras y obreros textiles se arrojaron a las calles del centro este martes para protestar por mejoras laborales. Agrupados en la Federación Nacional de Trabajadores Textiles de Perú (FNTTP), fueron duramente reprimidos por la Policía, quienes los golpearon y dispararon con escopetas mientras marchaban hacia el Ministerio de Trabajo,bajo la excusa de supuestamente haberse desviado de la ruta pactada en el permiso para marchar. No se registraron heridos ni detenidos.

Cabe recordar que el gremio textil se encuentra en una de las situaciones laborales más precarias del mercado, al amparo del Régimen Especial de Exportaciones no Tradicionales, dispositivo legal emanado durante la dictadura de Morales Bermúdez. Una total desprotección frente al despido, contratos que se renuevan cada dos o tres meses durante años y hasta décadas acechan a los trabajadores textiles, para quienes figurar en una planilla y contar con seguro de salud, gratificaciones y pensiones de jubilación es una utopía. La movilización convocó a quienes laboran en las grandes empresas, pero son muchos más anónimos quienes siguen siendo explotados en los talleres informales del emporio comercial de Gamarra. Del mismo modo, también critican la actual reforma laboral del gobierno, cuya primera medida parece ser una nueva versión de la Ley Pulpín.

Fotos de Alan B.

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Alan Benavides

Terminé Periodismo, fotografío protestas y escribo sobre conflictos sociales. No me gusta ningún gobierno, ni autoritarios ni represores, ni ningún poder económico.