[VÍDEO] Barrios Altos No Se Olvida

El tres de noviembre de 1991 se celebraba una pollada en el jirón Huanta 840, con el fin de recaudar fondos para arreglar el desagüe de la quinta. Varios vecinos del barrio se dieron cita en el patio de la casa, cuando un grupo de hombres entró violentamente y empezó a disparar indiscriminadamente dando muerte a quince personas, incluido el pequeño Javier Ríos Rojas de ocho años. Ese fue el principio de la guerra sucia que inició Alberto Fujimori contra cualquier atisbo de subversión, utilizando la excusa del terrorismo que asoló el país. Los asesinos integraban una célula paramilitar, comandada por Montesinos, conocida como el grupo Colina, quienes declararon que creían estar atacando una reunión de senderistas. Las siete balas alojadas en el cuerpo de Javier Ríos contaban una historia diferente, así como su madre y los pocos supervivientes de aquella matanza que pasó a la historia más infame del Perú. Una historia que no debemos olvidar para que nunca más se repita.

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Jai Gómez

Comunicadora por la Universidad de Barcelona. Fotoperiodista. No creo que la fotografía cambie el mundo, pero es una forma de militancia.