Prostitución: ¿Legalizar o abolir?

La prostitución o trabajo sexual ha sido objeto de debate probablemente desde que apareció como fenómeno y nunca se ha llegado a ningún tipo de consenso. Incluso desde el feminismo las posiciones son dispares y, en muchos casos, contrarias. En los últimos años, las trabajadoras sexuales se han organizado autónomamente para defender sus derechos y luchar por la legalización de su trabajo, pero por otro lado, activistas y ex trabajadoras han denunciado que la prostitución es una forma de explotación sexual, aunque se diese en las mejores condiciones. A pesar de que esta polémica sigue abierta y candente, la opinión pública le da la espalda para evitar un tema considerado todavía un tabú en la sociedad. Por eso, Azucena Rodríguez del Corso, presidenta de la Red de Trabajadoras Sexuales del Perú y Doris Woolcott, directora del Movimiento El Pozo, que trabaja por la erradicación de la explotación sexual comercial, han dado su opinión y sus posiciones al respecto. El debate continúa.

Azucena Rodríguez del Corso: El trabajo sexual es la profesión más antigua del mundo, el sexo existe de una manera o de otra, en novios, esposos, parejas y en personas que buscan sexo porque no tienen de otra manera. Si la gente paga es porque el trabajo sexual es un trabajo. La gente considera que vendemos nuestro cuerpo, pero yo no vendo mis brazos ni mis piernas, simplemente es un trabajo para nosotras. El abolicionismo está en contra de todo lo que es trabajo sexual, cualquier cosa relacionada con eso lo ven más, incluso nos dicen que podrían ayudarnos a salir y que no sigamos en eso. Quieren sacarnos de algo de lo que no queremos salir, no queremos cocinar, lavar, no. Queremos una ley que respete nuestro trabajo.

Doris Woolcott: Aquí en El Pozo no entendemos lo que es usar el término “trabajo sexual”, eso es una disonancia total, es maquillar una realidad. Que se llame trabajo sexual más bien institucionalizar, pero estamos institucionalizando la explotación independientemente de cómo llegue la persona a la prostitución. He escuchado alguna vez alguna persona a favor diciendo que lo que quieren es que las penas no fueran tan drásticas o que no se sancionaran a las personas que les daban un espacio donde ellas podían atender a su clientela, esto significa que lo que el proxenetismo tendría que dejarse de lado. ¿Cuáles son los intereses?

Hay que ir más al fondo ¿Por qué se da la prostitución? Si bien se ha mantenido en el tiempo, no ha surgido con el ser humano. Por ahí, empecemos a romper algunos mitos. No es que alguien nació con la idea de buscar, ni alguien salió con la idea de ofrecer. Eso surge con el tiempo por una suerte de desestructuración de lo que era más cercano al ser humano y qué es placer, qué es placer para quién, y comienza a haber una doble moral sobre todo en la mirada hacia las mujeres para el mismo hecho. Los varones pueden tener derecho al placer y hay quienes tienen que cubrirlo.

A. R: A partir de los dieciocho años uno ya es mayor de edad y decide, el trabajo sexual es autónomo, la que quiere lo hace y la que no, no. Ahora, todas tenemos diferentes mentalidades y cultura, muchas mujeres quieren ser abogadas o doctoras, otras por diferentes motivos deciden dedicarse al trabajo sexual. Es algo que nos da dinero, podemos mantener a nuestros hijos, darles una profesión y podemos vivir cómodamente y decidimos ejercer el trabajo sexual.

D. W: Supuestamente la mayoría va por una decisión voluntaria, pero cuando uno dice que eligió es porque tienes varias opciones para decidir, eso no es real. Sus opciones son sumamente limitadas. Hay un buen número que va a poder encontrar justificaciones como sostener a la pareja. Hay un mínimo que entra porque quiere, para ver qué tal le va. Pero a veces las personas recogemos lo que más se ajusta para justificar lo que no es justificable de otra manera, se generaliza.

A. R: El trabajo sexual es una cosa y la trata es otra, son muy diferentes. Pero creo que si legalizáramos el trabajo sexual, de repente la trata podría retenerse un poco más, el que haya tanto abuso o tantas personas que están ahí en contra de su voluntad. Una legalización de repente disminuiría un poco la trata. No acabaría con ella, pero sí la legalización del trabajo sexual podría disminuir porque habría sitios donde no seríamos perseguidas.

D. W: Prostitución tiene que ver con alguien que demanda, y además que tiene una serie de taras personales y sociales y hay un buen porcentaje que son violentas, pero lo más peligroso es que la trata se está incrementando porque existe la prostitución. La mirada de mucha gente es que es a la inversa, si hay prostitución legal se haría desistir a la trata. Al contrario, como hay prostitución hay quienes van a lugares donde solo hay mayores de edad y dicen: pero yo quiero a una niña de 12 años. Y alguien va a captar esa “necesidad” y va a buscar, pero obviamente una niña no la van a encontrar a favor [de prostituirse]. Esto crece en el mundo entero, porque esa niña de 12 un día tendrá 15 y la gente dirá: está ahí porque quiere y cuando es mayor de edad, el Estado se desentiende, ya no es su problema. Yo con capacidad, con derecho, quiero pagar a alguien para tener sexo, si no hay lo que yo quiero y hay quien lo quiere cubrir, entonces es donde se origina lo que es prostitución, en principio y luego lo que es la trata. Eso es peligrosísimo. Yo no voy en contra de las personas que ejercen, de ninguna manera, no las juzgo pero sí vamos contra el fenómeno de la prostitución, que es distinto. Creemos que el fenómeno genera un problema que no es suficientemente reconocido. Mucha gente de Europa viene acá o a otros países sudamericanos porque nuestras normas son muy endebles, no se ajustan mucho a los derechos o a las normas existentes. Aquí somos muy permisivos y la sanción social es muy pobre con respecto a ese problema, está dirigido a la víctima.

A pesar de que los abolicionistas consideran la legislación demasiado laxa, las trabajadoras denuncian abusos y un marco legal insuficiente, por eso la REDTRASEX PERÚ presentará un proyecto de ley a finales de este año.

A. R: El proyecto de ley que estamos construyendo, incluso hemos hecho tres mesas de incidencia, un foro de políticos, para que puedan empezar a conocer qué queremos y sobretodo aportes, porque necesitamos aportes de los políticos que es con quienes lo vamos a debatir. La ley está basada específicamente en nuestros derechos, las trabajadoras somos discriminadas, golpeadas y maltratadas. El trabajo sexual en el Perú no es ilegal, pero no tenemos un marco legal que dice que hay que respetarlo, por eso se da tanto maltrato. Por eso queremos nosotras tener un marco legal, un regulación, una ley que nos proteja de tantas discriminaciones y abusos y sobretodo tener derechos como cualquier otro trabajador, como seguros social, jubilación, nosotras no podemos tener una cuenta bancaria o un crédito para una casa. Queremos tener derechos como cualquier persona trabajadora. Sabemos que tenemos que aportar para que nos den esa seguridad.

Foto vía Movimiento El Pozo

La visibilización y reconocimiento de las mujeres involucradas en la prostitución fuera de sus lugares de trabajo es escasa, ambas expertas opinan diferente sobre las razones de esta situación.

D. W: ¿Por qué hacer algo que te hace sentir mal? Y para recuperarse de eso les toma mucho tiempo, pero eso no lo van a decir a los cuatro vientos, solo en un ambiente donde no van a ser juzgadas. Les damos la orientación psicológica, las desconectamos de ese mundo, queremos que sean capacitadas, que tengan la oportunidad de estudiar y sobretodo que cambien esa mirada, que uno puede llegar a obtener lo que quiere sin llegar a que su cuerpo sea seccionado y dispuesto hacia una serie de situaciones violentas. Además vivimos en un mundo donde la sexualidad femenina con todo lo que se ha avanzado tiene ciertos sesgos. Yo enseño sexualidad en las universidades y muy pocos saben qué es un derecho sexual. Por ahí hay que empezar.

A. R: A las trabajadoras les es difícil cuando tienen familia o hijos mayores visibilizarse y decir que son trabajadoras sexuales. Hay muchas compañeras que no están fortalecidas y niegan que están trabajando, dicen que son damas de compañía pero están haciendo trabajo sexual. No es que tengan vergüenza y se tengan que esconder, si no que no están fortalecidas para asumir que es un trabajo como cualquier otro y así tenemos que tomarlo. Muchas se preocupan mucho de lo que conlleva en la familia, mantener a los padres, los vecinos que saben que una es trabajadora y ofenden a los hijos… muchas cuidan eso. Por eso no se visibilizan. Creo que la legalización ayudaría a la manera de pensar y mejoraría nuestra calidad de vida.

El abolicionismo aboga por erradicar la prostitución poniendo la mirada en la persona que demanda sexo, quien mayoritariamente es varón y se siente con derecho sobre el cuerpo de las mujeres. El regulacionismo por su cuenta, defiende que la manera de hacer valer sus derechos y su integridad física frente al abuso es legalizar su trabajo para que la sociedad no las criminalice y las proteja.

D. W: Estamos hablando de prostitución donde hay alguien que demanda, que antes se llama cliente. Hay estudios hechos de que son personas que al no tener mucha habilidad o tener muchos problemas en como establecen una relación con una persona recurren a pagar. Pago, decido. Psicológicamente hay un perfil, pero eso no se ve todavía porque lo tenemos muy arraigado, hombres y mujeres. Además eso significa que todos estamos involucrados en esto, porque somos tolerantes y permisivos. Le quitamos total responsabilidad a la demanda, hay leyes que van hacia el proxenetismo y aun así son benignas, pero para las mujeres no es solo la sanción legal si no la sanción social, que es muy fuerte. Una política reglamentarista deja de lado todo eso y dice que hay algo natural que hay que legalizar. No es natural, por lo tanto no lo deberían legalizar, porque las condiciones no son pensando en las personas que llegan a involucrarse en esto si no en quienes demandan esto, no importa las condiciones. Si vemos los lugares reglamentados, es como un comercio, si encuentran un lugar donde haya mayor venta de algo alrededor surgen similares con diferentes condiciones. Alrededor de los centros reglamentados hay otros clandestinos y hay calle. El reglamentar no significa que las cosas vayan a cambiar. No se ve a la persona expuesta, y no solo hablamos de mujeres y hombres, estamos hablando de menores de edad, que ahora hay un incremento enorme. Ese es el origen, no se trabaja en eso y entonces vamos a seguir, la legalización va dirigida a institucionalizar la explotación de personas para las dizque necesidades o derechos de algunos o de muchos y seguimos en lo mismo. Somos tolerantes, puedes tener un amigo que consume este servicio y no pasa nada, pero difícilmente la gente va a aceptar una amistad con una mujer que está involucrada en esto. La sanción social para el mismo hecho es diferente, porque se supone que la que está mal es ella, lo cual es un problema social.

A. R: En general, el objetivo de legalizar el trabajo sexual, para empezar es el respeto que vamos a tener, no habría discriminación, ni batidas, ni violaciones. Lo segundo sería el tener un seguro de salud, una jubilación, hay muchas trabajadoras sexuales que tenemos cincuenta o sesenta años y seguimos en las calles trabajando porque no pudimos ahorrar, porque tuvimos mucha carga familiar y ahí se fue la plata, etc. No tenemos crédito, más que todo para comprar una casa, o un auto, tendríamos mejor calidad de vida. Y sobre todo, el respeto, que tanto los policías como serenazgo o la sociedad o los clientes, todos pasan por encima de nosotros.

Porque sucede a cada rato, por ejemplo con las compañeras que están en la calle, es un diario el que las suban a los camiones [policiales], las golpeen o incluso que abusen sexualmente. El otro día vino una compañera a hacer una denuncia, porque un policía de servicio no le quiso pagar un servicio y la chica se enfadó y él le puñeteó y le ha roto toditita la dentadura. Casos como esos hay en cantidad, por el abuso que hacen los policías, el serenazgo y la población. Abusan, una cosa es de pedirles documentos y otra decirles “sigue trabajando, pero entre tus compañeras me dan 30 soles cada una” y como no quieren irse sacan su plata, eso es lo que hace la policía.  Ellos deberían pedir documentos, las chicas tienen un carné donde dice el nombre de la compañera y dice que está sana, que no tiene VIH o esas cosas. No solo andan con su DNI, andan con sus condones en la cartera y con ese documento que dice que está sana. Pedir esos documentos y que la chica lo entregue sería suficiente, pero no, tienen que explotar y si les gusta alguna chica se la llevan por ahí y por no irse presas hacen lo que les dice el policía. Esto sucede mucho con policía y serenazgo.

Para el abolicionismo, cualquier trabajo sexual es explotación, por lo tanto la legalización de éste solo empeoraría la situación. Para el regulacionismo, significaría gozar de plenos derechos ciudadanos como cualquier otro trabajador.

D. W: ¿Qué es regular? Establecer un reglamento sobre como la mujer tienen que cumplir ciertos requisitos y los espacios formales con licencia donde están tienen condiciones a cargo de un administrador para que ofrezcan el servicio a la gran demanda. Eso es regular. Condiciones para las mujeres no, porque las mujeres que trabajan en estos locales tienen un horario de trabajo, tienen que cumplir, en algunos tienen que pagar, en algunos no importa si están enfermas… y lo que ellas obtienen de estar ahí es distribuido para pagar al dueño del local, o para pagar el derecho a [ejercer]. En algunos lugares, independientemente del nivel socioeconómico, es que ellas aseguren que están sanas, que usen preservativo y que reporten ganancias a los lugares donde ellas trabajan. Y esos lugares pagan impuestos, las municipalidades en ese sentido tienen una renta fija. Esa es la reglamentación actual.

A. R: Lo que queremos es la legalización para tener seguro social, jubilación y ese tipo de cosas. Ponerle supuestos al cliente es difícil, un día va acá y otro va allá, y no podemos ponerles normas. Pero si llegáramos a la legalización podríamos trabajar en sitios seguros, en mejores condiciones de trabajo, más limpios, la policía de repente tiene que empezar a cuidarnos. En prostíbulos si ha pasado que clientes han abusado y hasta las han acuchillado o han entrado a robarles y todo.

Foto vía REDTRASEX

Para el abolicionismo la solución es acabar con la demanda y no criminalizar o atacar a las trabajadoras. Para el regulacionismo, el objetivo principal es conquistar derechos laborales para acceder a una vida mejor.

D. W: Para que desaparezca la demanda pasará mucho tiempo, pero sí creo que podría disminuir. Primero, cambiando lo que es la concepción del abordaje de la sexualidad. Estamos hablando de educación sexual, no se puede dar lo uno sin lo otro. Si cambiamos la concepción, las diferencias de género, los derechos humanos, que [el sexo] es normal y natural empezaríamos a pensar que es lo que estamos haciendo, entre hombres y mujeres independientemente de la orientación sexual. Eso llevaría a lo segundo, que es la sanción social [al que demanda]. El cambio de concepción de la sexualidad en la adolescencia permitiría tener muy claro cuáles son todos los factores y si tú estás siendo parte o no de esto. Nada de que es problema de ella y su familia y del que paga y no es mío, no. Pensamos que la prostitución evidencia de la manera más cruda como puede ser una relación naturalizada entre un hombre y una mujer, totalmente trastocada pero que se siente muy natural. Donde alguien domina y alguien cae, eso no solo se da en la prostitución, se da en muchas relaciones de hombres y mujeres en pareja. Una sexualidad enfocada en derechos humanos y en la diferencia de género podría ayudar a que se reconozca este fenómeno psicosocial sostenido y permitido, pero que no es natural en el ser humano. Eso llevaría a que si vemos, actuaríamos, yo creo en el efecto de la sanción social. Por ejemplo, fumar, antes era estatus, ahora para mucha gente es cáncer. La sanción social es fuerte y significaría un cambio en el imaginario social y si va bajando la demanda se pueden darse otras maneras saludables de relacionarse. ¡Y que no te va a pasar nada si no tienes sexo! Porque la gente dice que va ahí porque no le va bien, porque debo tener muchas parejas, la masculinidad está de por medio, cuando más sexo y más mujeres, mejor. Si no se dan derechos para todos, con los deberes que corresponde, porque si no hablaríamos de derechos de uno y deberes del otro, esto tiene para largo. No solo en prevenir que alguien se involucre en ser parte del servicio, si no en prevenir que haya gente que pague por ese servicio sexual.

A. R: En general, el objetivo de legalizar el trabajo sexual, para empezar es el respeto que vamos a tener, no habría discriminación, ni batidas, ni violaciones. Lo segundo sería el tener un seguro de salud, una jubilación, hay muchas trabajadoras sexuales que tenemos cincuenta o sesenta años y seguimos en las calles trabajando porque no pudimos ahorrar, porque tuvimos mucha carga familiar y ahí se fue la plata, etc. No tenemos crédito, podríamos tenerlo más que todo para comprar una casa, o un auto, tendríamos mejor calidad de vida. Y sobre todo, el respeto, que tanto los policías como serenazgo o la sociedad o los clientes, todos pasan por encima de nosotros.

En la REDTRASEX estamos trabajando mucho en sensibilizar a centros de salud, porque cuando vamos a un centro de salud y ven que somos trabajadoras sexuales solo les importa de cintura para abajo y nos atienden demasiado rápido. Hemos hecho un manual sobre cómo queremos ser tratadas en un centro de salud, ahorita estamos sensibilizando de que somos personas como cualquier otra y ellos son médicos que tienen que tratar a todos por igual. Este año también vamos a sensibilizar a los policías, serenazgos, jueces y congresistas y a todos los que podamos, por ahí podríamos hacer que cambie un poco la manera de pensar que tienen las personas de nosotras, que vean que somos personas como cualquier otra, luchando por legalizarnos, por ser consideradas y tener un trabajo como cualquier otra persona.

Jai Gómez

Comunicadora por la Universidad de Barcelona. Fotoperiodista. No creo que la fotografía cambie el mundo, pero es una forma de militancia.