[FOTOS] Primero de Mayo: Rojo sindical y negro libertario

Los sindicatos se lanzan a las calles en su día  para exigirle al gobierno derechos laborales y conmemorar la jornada de lucha por las ocho horas. Sin embargo, el panorama no es prometedor, dadas las recientes medidas del gobierno.

Rechazo total al régimen de Contratación Administrativa de Servicios (CAS), por recortar los derechos laborales de los trabajadores y vulnerar la estabilidad de los contratos laborales, es el reclamo de los sindicalistas estatales este primero de mayo, en el cual la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), de tendencia izquierdista, convocó a los diferentes gremios para conmemorar el Día Del Trabajador, como todos los años.

Otra preocupación para las centrales sindicales es la reforma laboral que ha anunciado el ministro Grados, en la que se encuentra por ejemplo el Proyecto de Promoción del Empleo Juvenil, conocido también como nueva Ley Pulpín. Las principales críticas que sus detractores apuntan a una eventual subvención por parte del Estado a favor de las empresas para incentivar la contratación de jóvenes sin beneficios laborales.

EXPLOTACIÓN INVISIBLE

“Nosotros conocemos que nuestros derechos son sólo para los mayores de catorce años. Yo tengo trece y legalmente no debería trabajar. Pero la realidad es que yo trabajo, por necesidad” cuenta Franchesca, mientras marcha junto a otros niños del Instituto Generación, que reclaman por el reconocimiento de los derechos laborales del infante. “En la casa no todo es perfecto, necesito ayudar, necesito trabajar. Yo tengo cuatro hermanos, nuestras necesidades son urgentes, por eso es que yo trabajo”.

La voz de los niños de Generación se alza principalmente contra la explotación. “Mayormente hay niños que son huérfanos o abandonados o se salen por varios motivos de violencias, porque los padres los maltratan. Entonces ellos salen a las calles, y en las calles solo les queda trabajar. Pero hay personas que se aprovechan de los niños y los explotan. Les hacen trabajar todo el día y ni siquiera reciben un pago, les dan las migajas. Entonces nosotros salimos a marchar, a luchar, por nuestros derechos. Que los niños sean escuchados, que se les reconozca los mismos derechos que los grandes” dice Sandy Vera, veinteañera y miembro del mismo colectivo. Comenta que trabajó desde que tuvo uso de razón y que sufrió maltratos y discriminación porque la llamaban mendiga por trabajar en lo que podía, pese a los impedimentos existentes.

“Los congresistas que están ahí, les pedimos que se acuerden de nosotras, las trabajadoras del hogar. Esas mujeres quechuahablantes, amazónicas, del campo, que venimos a la ciudad a trabajar. Nosotras aportamos al país, a la vida, hemos creado ciudadanos. Muchas de nosotras hemos trabajado en una casa, los hemos cuidado, les hemos dado cariño, los hemos apapachado. Y hoy están sentados en un curul en el Congreso. Acuérdense que un día nosotras les dimos cariño, abarcaron gran parte de nuestras vidas. Muchas de nosotras no tuvimos hijos, ellos lo fueron” comentó la secretaria general de la Federación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar del Perú (Fenttrahop), Leddy Mozombite.  Están en las  calles por dos temas precisos: la ratificación del Convenio 189 de la OIT y una nueva ley para las trabajadoras del hogar que ya está en la Comisión de Trabajo y Seguridad Social pero que se posterga por falta de quórum. “No podemos recibir menos del salario mínimo, queremos tener el derecho de la negociación colectiva, la libertad sindical, compensación por tiempo de servicio, vacaciones de un mes, gratificaciones, como cualquier otro trabajador, tantas cosas que no se nos reconocen. Nuestra ley es una ley discriminadora y además que no se cumple”.

Fotos de Alan B.

OCHO HORAS ANARQUISTAS

Desde luego, el supuesto protagonismo de la CGTP en las celebraciones del primero de mayo es criticado por los sectores anarquistas, quienes se reivindican la heroica lucha por las ocho horas laborales, conquista lograda el quince de enero de 1919 a manos de los sindicatos anarquistas, entre los que se encontraban la Federación de Obreros Panaderos Estrella del Perú (Fopep), la Unificación Obrera Textil de Vitarte, los estibadores del Callao y muchísimos más que ya venían articulándose desde fines del siglo XIX, siguiendo el ejemplo de los mártires de Chicago en 1886, también anarquistas. Figuras como Manuel Caracciolo Lévano, su hijo Delfín Lévano, Manuel Gonzáles Prada, Nicolás Gutarra y Carlos Barba, anarquistas pioneros en el movimiento obrero, parecen haber quedado en el olvido, luego que el sindicalismo peruano fuera infiltrado y acaparado por los partidos políticos de izquierda y por el Apra recién en las décadas posteriores.

“Parece que la intención de la CGTP se debe a un egoísmo ante los compañeros que propulsaron la lucha por las ocho horas, guiado por una cuestión política partidaria que distorsiona la lucha sindical. Los partidos persiguen un fin común para ellos, en cambio dentro del sindicalismo se persigue un fin para todos los trabajadores. Los compañeros fueron anarquistas y se organizaron para plantear una lucha frente a la explotación del capital. Tuvieron que estudiar la situación de los trabajadores, cómo estaban dispersos en mutualistas, en cofradías, y cómo dejar de lado el asistencialismo y esa inercia, para organizarse y llevar un planteamiento a la patronal y al gobierno. No sólo por las ocho horas, también por la seguridad en los accidentes, descansos dominicales. El anarquismo no es, como muchos piensan, violencia. Es filosofía, ideología. Las centrales sindicales de ahora se están olvidando que el sindicato no puede ser infectado de partidos políticos, sino que debe ser una esencia del sentir de los trabajadores. Ellos han querido distorsionar todo para aparecer como los héroes de una lucha que nunca han hecho” afirma José Falen, presidente de la Fopep.

FUJIMORI Y EL CHOLO BARATO

Cruz Silva, abogada de la Coordinadora Contra la Impunidad (CCI), opina: “Hoy es para recordar el golpe con Fujimori, no solo de Estado sino la violación de todos los derechos laborales, la creación de la tercerización y la reducción de los regímenes laborales han sido un duro golpe para los trabajadores. También rememoramos a los sindicalistas que lucharon contra esa dictadura y por ello murieron, como por ejemplo Pedro Huilca. Este es un problema de hoy, no de ayer. Hoy se le quiere dar el indulto humanitario o la liberación por una ley hecha a la medida”.

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Redacción La Plaza

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