Huelga médica: “Los pacientes saben que lo estamos haciendo por ellos”

“Estamos entrando al tercer día de huelga de hambre, estamos en el día veintitrés de huelga nacional indefinida y la agenda para los médicos es concreta. Tiene que ver con el presupuesto, que se traduzca en que nuestros pacientes no tengan dificultades a la hora de adquirir medicamentos dentro de los hospitales, que tengan un seguimiento con los laboratorios que se encuentran desabastecidos y que queremos que estén en óptimas condiciones, que los hospitales tengan tecnología como amerita una atención de calidad. Esa agenda también pasa por reconocer adecuadamente el recurso humano, la labor que hacen todos los días los médicos en hospitales precarios. Y también queremos que el gobierno restituya los artículos de la Ley de Trabajo Médico que tiene que ver con los derechos de los médicos” afirma Jesús Bonilla, ginecólogo del Hospital Nacional Hipólito Unanue, quien acampa frente al Ministerio de Salud (Minsa) con algunos de sus compañeros, sobreviviendo solamente tomando agua y electrolitos.

Los médicos llevan más de veinte días en huelga y desde luego la mejor estrategia del gobierno y de los medios de comunicación ha sido tildarlos de insensibles frente a los pacientes que necesitan atención. Por suerte, muchos de los usuarios que están en la fila del hospital Loayza esperando poder entrar a una consulta apoyan a los galenos. Estamos en huelga por tu salud, al gobierno no le importas, se puede leer en un cartel pegado por los sindicalistas en un hospital de Chorrillos.

“Lamentablemente el gobierno crónicamente no cumple con la salud en el país. Tenemos el presupuesto más bajo en Latinoamérica. No tenemos medicamentos, no hay equipos, no hay reactivos. No lo dicen los médicos, lo dice la Defensoría del Pueblo. No hay medicamentos en un cuarenta y ocho por ciento, faltan médicos u otros profesionales en más del cincuenta por ciento. Los análisis sólo están completos en los laboratorios en un treinta y tres por ciento. Tenemos niños anémicos en un cuarenta y tres por ciento en menores de tres años, con desnutrición pasamos el veinte por ciento. Por dengue se han fallecido sesenta pacientes en lo que va del año y tenemos setenta mil casos a nivel nacional. La salud de los médicos está expuesta ya que quieren obligarte a que hagas doble jornada sin alimentación. No tenemos mascarillas para protegernos de la tuberculosis. El riesgo de contraer tuberculosis es ochenta veces más en el profesional de salud respecto a la población” refiere Godofredo Talavera, presidente de la Federación Médica Peruana. “Los pacientes saben que lo estamos haciendo por ellos. Programan una operación, les dan una cita para seis, ocho meses. Van por unos análisis, no hay en los laboratorios, tienen que ir a la calle, no hay radiografías ni tomografías. Ellos nos están apoyando en nuestra medida de lucha. En el Perú existen más o menos diez millones de asegurados, diecisiete millones de afiliados, al SIS y cerca de medio millón con seguro privado. Y casi cinco millones sin ningún tipo de seguro. El seguro del SIS (Seguro Integral de Salud) es realmente muy miserable, da ochenta y dos soles por paciente, y hay que demostrar un nivel de pobreza. El gobierno nos ha prometido que a fin de su período va a asegurar por lo menos al noventa y cinco por ciento de peruanos”.

Aunque muchos jóvenes que empiezan la vida universitaria podrían pensar que la Medicina es una de las carreras más competitivas y con mejores oportunidades, Sally Ponce, egresada de la Universidad San Martín y médico especialista en cirugía pediátrica desde hace dos años en el Hospital San Bartolomé, se encarga de disipar dudas: “Nosotros estudiamos siete años la carrera, que implica muchos sacrificios, muchas horas de estudio. Luego que nos graduamos de médico cirujano, tenemos que hacer el Serums (Servicio Rural y Urbano Marginal de Salud), que muchas veces es sin remuneración, porque muchas veces somos tantos médicos que recién egresamos y no cuentan con una plaza remunerada y tienen que hacerlo ad honorem. Yo hice mi Serums sin pago alguno un año en el Centro de Salud de Huallmay, en Huaura. Luego tenemos que postular de nuevo a la especialidad, es para todos los médicos graduados y es un concurso que se hace anual en diferentes universidades y ahí son tres años. Es un contrato directo con el hospital por medio de la universidad. Hay muchos colegas que también hacen la especialidad gratis. Y optar por una maestría o doctorado, implica muchos años más de estudios. Si usted suma todos los años, se podría decir que el médico nunca termina de estudiar”.

Fotos de Jai G. y Alan B.

“Cuando uno termina, nos topamos con que la realidad es completamente diferente. No hay contratos, yo ahorita estoy trabajando por terceros, no tengo ningún tipo de beneficios, no tengo AFP ni gratificación. Si me enfermo, no tengo seguro privado ni EsSalud. Muchas veces el hospital está totalmente desabastecido, los pacientes tienen que comprar todo. Eso de que el SIS les da todo es un engaño. Al momento de operarlos, tienen que comprar su bisturí, gasas, compresas y medicamentos que el SIS no cubre” prosigue Ponce, bastante joven. “Hay ciertas especialidades en las que los colegas tienen que ingresas a las tres o cuatro de la mañana y no sabes a qué hora vas a salir. Yo cuando era residente a veces hacía más de setenta y dos horas en el hospital y te dan tan solo media hora para que comas. Te dan un cuáquer, un pan y en muchos hospitales a los colegas les niegan desayuno, almuerzo o cena. La población muchas veces culpa al médico, sin saber que éste es un sistema que lleva años y años en crisis porque el Estado no invierte. A nivel de Sudamérica, los médicos peruanos somos los peor pagados, sueldos que no llegan a los mil quinientos dólares en diferentes especialidades. Para estar a la vanguardia de la tecnología, tenemos que invertir nuestros medios, a diferencia de nuestros colegas chilenos o ecuatorianos. En promedio, si quieres hacer cursos y tienes que viajar, son unos quince o veinte mil soles al año. Los cursos como especialista te cobran cuatrocientos o quinientos dólares”.

EN HUELGA POR LOS PACIENTES

Mientras continúa la protesta, los médicos que acampan en huelga de hambre se muestran más interesados en la realidad que viven sus pacientes antes que en sus propias demandas laborales. “Allá atendemos veinte mil partos cada año y son diez mil pacientes que son portadoras de anemia. Existen estudios científicos que demuestran que los hijos de madres anémicas tienen bajo rendimiento intelectual. El gobierno no tiene políticas de salud destinadas a poder afrontar esta realidad. Si aumenta el presupuesto para el sector salud, estas madres anémicas pueden tener hijos saludables, porque de lo contrario los hijos anémicos ya tienen daño cerebral en su vida intrauterina” relata Luis Aguilar Cruces, hematólogo y especialista en anemia de la Maternidad de Lima. Enfatiza el índice de embarazo infantil: “Existe un servicio exclusivo que se llama servicio de adolescencia, son niñas de diez, once años que salen en estado porque no hay un control prenatal y también tienen anemia y producto de esto, sus hijos tienen bajo peso al nacer. La mayoría son por violencia sexual”.

Hace veinticinco años, Óscar Mendoza había terminado sus estudios en la universidad San Marcos y decidió trasladarse a la selva para ser pediatra en el Hospital Amazónico de Pucallpa: “La situación de la salud ahí es peor. Por ejemplo, la gente que viene de Pucallpa, que es una ciudad con grandes asentamientos humanos, para trasladarse, nada más que a llevar a un hijo al hospital, una madre tiene que gastar un promedio de diez soles o catorce soles. Cuando no hay medicamentos, como ocurre desde hace unos meses, lamentablemente ya no tiene dinero. Y ellas reclaman con justa razón, porque piensan que el SIS les va a dar todo, pero eso no ocurre. Para las operaciones es más difícil, no se pasa a los especialistas desde hace ocho meses, hay especialistas ya jubilados colaborando en los hospitales. Sin embargo, no tenemos el apoyo del gobierno regional. En las regiones el sufrimiento de la gente es peor y el costo de vida es mayor, y todo esto se repite en todas las regiones que dependen de las decisiones que se toman en Lima. Dependemos del Minsa y cuando le hemos pedido explicaciones al gobierno regional, ellos solo administran, pero cuando se trata de fortalecer los servicios, dependemos enteramente del Minsa”.

Al igual que su colega con quien comparte tienda de campaña en plena avenida Salaverry, Óscar también muestra preocupación por el embarazo adolescente en la selva: “Es un problema serio, que obviamente se convierte en un problema como secuela de que no hay información adecuada, no se le habla con la verdad a la gente, entonces se genera una carga y las adolescentes tienen que gestar porque no hay información sobre cómo tomar precauciones. Además, hay un problema de desnutrición, porque hacen su embarazo a escondidas y ya cuando se descubre en el quinto mes, recién están yendo al hospital. Y todos sabemos que mientras la madre adolescente no tenga la suficiente cantidad de hemoglobina, las neuronas del embrión van muriendo, y esa es la explicación científica por la que en algunas regiones vemos más niños que abandonan la educación. El Estado debe invertir en salud pública, porque eso garantiza el desarrollo sostenible de nuestro país”.

Médicos fueron reprimidos el pasado 20 de julio en la Plaza Mayor de Lima

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Alan Benavides

Terminé Periodismo, fotografío protestas y escribo sobre conflictos sociales. No me gustan los gobiernos, ni autoritarios, ni represores, ni ninguna forma de poder.