“Estamos frente a un sistema de salud que es símbolo de muerte”

La corrupción recientemente destapada en el sector salud por parte del asesor presidencial Carlos Moreno, pone en relieve las graves carencias que padece dicho rubro, fundamental para asegurar la calidad de vida de los peruanos.

“Se ha destapado un problema que tiene que ver con la crisis institucional del sector salud, con el colapso operativo en su capacidad de respuesta a las necesidades de la gente. Esto a partir de los audios que han abierto una cloaca que nosotros veíamos cotidianamente de todos sistemas de corrupción. Se han limitado a declarar en emergencia los hospitales de Lima pertenecientes al Ministerio de Salud, como si el problema fuera solamente en los hospitales públicos de Lima. Tenemos los mismos problemas en el seguro social. La ministra no está apuntando a un problema mucho más profundo, que es cómo se organiza en conjunto el sector. Por ejemplo, acabamos de ver una denuncia sobre la concertación de precios de las farmacéuticas para vender las medicinas cada vez más caras. El primer punto de nuestros pedidos es que se declare en emergencia todo el sistema y la ministra asuma el control, que encabece un proceso de reorganización.” opina Mario Ríos, del colectivo Dignidad en Salud.

Un grupo de activistas del Foro Salud y otros colectivos de pacientes y profesionales de la salud se reunió frente al Ministerio de Salud este miércoles por la mañana para protestar contra la corrupción imperante en este servicio, al cual miles de peruanos no pueden acceder por condiciones de pobreza y exclusión. Mientras arengaban contra la falta de medicinas y contra Carlos Moreno, el cuestionado ex funcionario del SIS (Sistema Integrado de Salud) presuntamente implicado en favorecer empresas privadas, dejaron una carta en las oficinas ministeriales con sus demandas.

“Hay mucho embalse de quirúrgicos, muchas citas deferidas. Todo eso está produciendo emergencias y cada vez son más que aparecen en el sistema. Son personas las que sufren el abandono, porque se producen negligencias y no les reparan los daños. En la práctica estamos frente a un sistema de salud que es símbolo de muerte. Hay problemas de sostenibilidad financiera. Los recursos que se necesitan para salud están entre 5,1% y 5,2% del PBI nacional, el promedio en Latinoamérica es entre 7,5% y 8%. Los precios de medicamentes en el sector público y privado son los más altos de la región. Por ejemplo, hay un medicamente que se llama Atazanavir, que cuesta en Bolivia un sol treinta (equivalente) y acá en Perú lo vende la misma empresa farmacéutica a dieciocho soles” acotó Mario Ríos, quien también comentó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. “La firma del TPP no va a permitir la entrada de biosimilares va a encarecer los biotécnológicos enormemente. Soy miembro del Consejo Nacional de Salud, hemos aprobado pedir que haya un mecanismo de compensación muy eficiente por parte del Estado, si lo quieren firmar”.

Si bien las carencias en la atención médica alcanzan a la mayoría de pacientes peruanos, los portadores de VIH y enfermos de SIDA tienen que enfrentar además la discriminación por parte del personal en muchos establecimientos sanitarios. “Te dejan a un lado, no te atienden, te ponen al último, te ponen peros para no darte el medicamento que necesitas. Soy VIH positivo y necesito un medicamento, me dijeron que no había y mi consulta me la pasaron para otro día, en el hospital Sergio Bernales. Te ven como un bicho raro” declaró una manifestante trans que prefirió no identificarse.

“Yo me diagnostico en el 2002 por un embarazo, mi anterior niña, salgo como seropositivo. La transmisión viene del papá de mis hijas. Tengo cinco hijos, las dos últimas de ese segundo compromiso. No tengo contacto con él, ya del tema de alimentos se encarga la vía judicial. Antes del 2004 no había tratamiento para el VIH, sobre todo para niños. Y ahí empieza mi lucha, también por mi otra hija que ahora tiene cuatro años, y nace mi vocación de servicio hacia la comunidad VIH y de otras enfermedades” relató otra activista presente, también pidiendo el anonimato.

Fotos de Jai G.

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Jai Gómez

Comunicadora por la Universidad de Barcelona. Fotoperiodista. No creo que la fotografía cambie el mundo, pero es una forma de militancia.